De: Miguel Hernández
Tú, que me has llegado tan adentro
Tú, que has paseado tu cabeza por mis labios
Tú, que acariciaste cicatrices en mi cielo
Tú, que has conquistado inaccesibles escenarios
Tú, que has conocido los desechos de mi vida
Tú, que te quedaste con las sobras de mis besos
Tú, que diste a luz a la mejor de mis sonrisas
Tú, que desterraste alcohol y medicamentos
Tú, que no das a mi boca opción de tregua
Tú, que más te agitas cuanto más fuerte te abrazo
Tú, que te deslizas suavemente por mi lengua
Tú, que cada noche te refugias en ese vaso
Tú, que eres tan fiel como será tu sustituto
Tú, que día y noche siempre me has acompañado
Tú, que esperas que sea eterno nuestro mundo
Tú, que sólo por la pasta haces tu trabajo
Poema para un cepillo de dientes
Poema para no hablar de ti
De: Beningno López Moure (Nano)
Para no hablar de ti
sólo me sirve el silencio,
mantengo la boca cerrada
y pienso en todas las cosas
que no me recuerdan a ti,
cucharas, alfileres
o cepillos de dientes
forman parte del repertorio
inanimado de la distracción.
Cuando es inevitable pronunciar
una palabra,
procuro retorcer la ortografía,
me enfrento al diccionario
y evito las sílabas
que se parecen a tu nombre,
desde que te conozco
a mi lenguaje le faltan adjetivos
que no tengan que ver
con tu sonrisa.
Para no hablar de ti
me he apuntado a un curso
de retórica
y he fracasado estrepitosamente,
mis compañeros reconocen tu cuerpo
en mis palabras
y me felicitan por mis versos de amor
mientras yo intento hablar
sobre política.
Ni siquiera puedo silbar
las canciones que me gustan
sin que inundes cada acorde
que desafino.
Para no hablar de ti
-cucharas, alfileres
o cepillos de dientes-
sólo me sirve el silencio
porque tu nombre
forma parte de mis labios.
