Hablabas siempre de vueltas
al mundo y de vivir en extranjeros
extraordinarios
Tanto miedo te daba la muerte
que te recreabas en un futuro
y lo hacías como un sueño,
y lo hacías bien
Por eso no te olvido
o te recuerdo a veces
Porque me gusta,
me gusta mucho
viajar.
Poema para el que recuerda un amor en una oficina de turismo
Poema para el erudito en Pizarnik
En ese momento no lo sospechábamos,
pero nos queríamos tanto, tanto
en la desnudez de querer,
cuando tú -acaparador como un trópico-
tomabas mi mano con tu pluma dibujándole formas
romboidales o inventándole lunares
sólo para que me acordara de ti al mirar la hora
y yo me iba a casa con mi mano dibujada y
un poco de blues en el alma.
Poema para la mujer de la barra cuando son más de las tres y tienes ganas de echar una meada
Excusas.
Excusas pedirte,
no,
excusas para nombrarte en un poema
(no sé tu nombre).
Excusas para acercarme:
“Excuse moi”.
Me voy al excusado.
Qué lugar mejor para el amor.
Poema para el soldado derrotado
Acertamos al dejarnos caer
en la hierba aún húmeda.
El fusil rodó por la cuesta.
Hacia arriba los aviones pasaban
y las nubes eran unicornios y
Carlo Gervasoni Vila
decía que, como en toda batalla
pírrica, la única victoria había
sido la belleza de la derrota.
Poema para conquistar a las estudiantes Erasmus
Yo no sé qué tiene la cara de las Erasmus.
Quizá tiene que ver con la pureza
de las invasiones bárbaras.
Has fundado en este bar
una provincia rubia
¿Quién me defenderá de tu belleza?
Acepto que existes como
tú aceptas que no te hable en inglés
ni en ninguno de los demás idiomas.
Es complicado que nos entendamos,
pero nos entenderemos.
(En la cama.)
Poema a la farola de un tanatorio
Tú, farola, ya lo sé, ¡Ya lo sé!
los dos nos cansamos del amor.
Sin quererlo seguiste
siendo la primera luz
para los muertos.
Poema para consolarse cuando la pizza se retrasa
Dicen en la calle los vagabundos
que se ha visto un platillo volador
sobre las nubes pasando.
¡Callad! pecadores, vulgo profano.
Aquello que véis no es prodigio ni
artificio celestial,
tiene forma de caballo
por su condición animal.
Es el pizzero
que creyéndome producto de Dios
fue a buscarme al Olimpo.
Poema para un estudiante de medicina el día antes del examen
La norma es el sigilo.
Creer que tú no existes.
Aún tienes que hacer trabajitos maravillosos
dice tu hermana anunciando noches
de gloria en el "Ciao" con sus míticos
personajes y calaveras.
Deja para luego el ruido
y la música de Pearl Jam,
que mañana la norma es el sigilo:
Saber colocar los ojos
en palabras ajenas,
saber que una radiografía
no es los 40 principales,
sino algo parecido a un fuego
divino, un fuego que escucha todos
nuestros
secretos.
Ten paciencia, estudiar medicina
requiere un saber oriental
de tres mil metros de altura.
Caminarás por la calle y
verás en los gimnasios
unos carteles donde ponga kárate,
taekwondo, medicina. Porque la norma
es el sigilo, es aprender a dar puñetazos
serenos
a profesores,
es la posibilidad de una ducha
al final de los exámenes,
desnudos tras la batalla.
Poema para una ausencia en verano
Como peonzas enloquecidas
atravesaremos el verano,
las torres, los bares, nuestros íntimos enemigos.
atravesaremos mares y medusas.
En cualquier playa leeremos
versos tan tristes como estos,
y luego el agua y la vida
calentarán nuestra piel.
Volveremos a encontrarnos.
Los ojos se cierran,
(están cerrados)
pero sospecho que aún pueden ver.
Poema para el estudiante de filosofía
Creo en la filosofía del siglo
ventiuno, decías con tu boca
grande y clásica como las cariátides.
Ahora estás inmóvil
porque piensas en tus hijos
y en venir a hablar conmigo
y en decir que no tienes hijos vivos
ni muertos, sólo para que tu pierna
se funda con mi pierna
y yo pueda pensar luego:
"Sí, ella cree en la filosofía
del siglo ventiuno".
Poema para la pareja de enamorados en un antro con música indie en el momento en que se ponen los abrigos para irse a su casa
Celebro que suene Radiohead
cuando se acercan vuestros cuerpos,
pero no demasiado.
Celebro la cercanía
sin necesidad de tacto o desnudez.
Celebro vuestra partida.
Sin vosotros
puedo imaginarme
cualquier cosa.
Poema para cuando personas amadas prefieren a los otros antes que a nosotros
Estabas junto al arco de Galerius.
Púrpura como los emperadores
los cardenales, los zares,
tu falda era corta y sugerente.
Pero un villano tomó tu cintura
y te llevó al Burger King.
¿No entendiste mis mensajes secretos?
Te los mandé con los ojos
para que nos encontráramos en el
aseo público de hombres.
Bajé ilusionado hasta el
retrete. ¿entiendes eso?
No estabas tras las puertas
dispuesta a sorprenderme.
Al tirar de la cadena
sólo descubrí a la empleada de la
limpieza hablando con su novio
(en griego)
(por el teléfono móvil).
¿Qué haces? le dije en inglés correcto.
No me hizo caso alguno,
su novio lo absorbía todo,
él era la plenitud.
Pensé en destrozar el baño público
en hacerlo estallar
en mil pedazos,
pero una imagen de la virgen
me detuvo.
Sinceramente,
me pareció decisiva
su intevención. Fue
la salvación.
Y además,
ella, la virgen
María
(oh, mi dulce amada
a través del rayo
ocelado)
era
claramente
más
guapa
que
tú.
Poema para los camareros a propósito de cualquier exhibición de recursos para intentar ligar contigo, con tu amiga o con tu amigo.
Te miran fijamente a los ojos.
Lo saben todo de tu vida.
Saben quien es guapo y quien es
feo.
Han escuchado mucha literatura
de barra de bar.
Para ellos la PlayStation
también es poesía.
Son los auténticos emperadores.
Poema castizo para el español que sabe que
Su España es la España 3.4
Moderna, actual
caliente y tecnológica
Es amarilla y roja
(aunque también sabe
-y no se engaña-
que es la España Negra
queriendo ser
la España Verde)
La comparte con Alatriste
Franco y Don quijote
Con Larra, Zapatero
Torrente y Goya
También con Rubianes a ratos
Se enorgullece de que su España
Sea la España de
charanga y pandereta
La España profunda
colonial, romana e infinita
La España tan bella,
tan bella
Tanto ama España que
ama todas sus Españas
Aunque sean rebeldes
civiles, bélicas o inmaculadas
La España de las libertades
La España catastrófica
La de las muñecas de
Famosa
La España Real y antisemita
Infantiloide y peluquera
La España en construcción
La España literaria
La España podrida
Cuando habla con
los extranjeros
Su España es sobretodo
Indómita
Monumental
Justiciera
Increíble
Barroca
Inédita
Y más
La España del mañana
De hace un siglo
de oro
se vuelve
romántica–peninsular con sus hermanos
Acogedora
Es la España natural
del cincel y de la maza
y de Aragonés
Después, con vino tinto y amigos
es la España más castiza
Cuando la ve en televisión
adquiere otro talante
Su España es errática, plural
miserable y amoral
Crispada
En sus clases de Universidad
la España mezquina
del Estraperlo
es aburrida y revolucionaria
visigoda, sublevada, emigrante
Y todas las noches
también dormido sueña con su España
La España extraña
La España que también soñó Azaña
La España de la castaña
Sagrada, pasiva
liberal y castellana
La España del bostezo
La España mora
megaidentitaria perdida
La España de los simios
Poema para enamorarse de una bailarina fea
[Prueba censurable]
Dice Aristóteles que la belleza
está en la totalidad del cuerpo
desnudo, que en la discoteca
aunque suene Michael Jackson
incluso en las cervezas
y en los espejos,
seguirá habiendo hermosura
en los culos torpes de las
feas.
Dice Aristóteles que la belleza está
en el retrete, sobre la moqueta
de "La Soleil de Butt"
(mi discoteca favorita de París)
Dice Aristóteles que le gustan
los niños, las ninfas y los dioses
(no todos los dioses)
pero que en la "Soleil de Butt"
no pueden entrar los niños,
que el sótano está vedado al dios
Baco.
Cállate, Aristóteles, cállate ya.
A mí no me interesa la belleza
en la totalidad del cuerpo
desnudo, ni la belleza de los culos
torpes.
Me interesa ver cómo tropiezan
las bailarinas, cómo el borracho
cae inerte sobre el tocadiscos
sin alterar la música. No me
interesa el retrete, Aristóteles.
Me interesa la mierda
que flota
en su interior.